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El yoga tiene una antigüedad de siglos, por ello en la actualidad hay muy distintas maneras de enfocar el yoga.

 
Con el yoga buscamos una mayor conexión, con nosotros mismos, con los demás, con el resto de los seres… Es algo que también se busca en otras prácticas, como hablábamos en el budismo. Cada una tiene su propio enfoque.

RESPIRACIÓN

      A través de la respiración obtenemos nuestro principal alimento, el aire, prana, chi…
 El 90% de los nutrientes que necesita el cuerpo los obtiene a través de la respiración. Piensa en lo poco que obtenemos de los alimentos sólidos y sin embargo nos preocupamos un montón por si nos falta hierro, calcio, vitamina C, etc. Comemos unas cinco veces más de lo que realmente necesitamos y sin embargo nuestra respiración es insuficiente. No respiramos tan profundamente como podríamos, el aire que respiramos suele estar cargado de toxinas (humo del tabaco, de los coches, productos químicos en todos los materiales que tenemos alrededor…).
Para que nuestro cuerpo pueda estar mínimamente sano necesita respirar aire puro y permitir a nuestros pulmones llenarse y vaciarse profundamente.

      El prana es algo más que el oxígeno que entra en nuestro cuerpo. El prana es energía a un nivel más sutil. Es la energía que nos conecta al resto del Universo. Es lo que hace que en un bosque, frente a un prado o en el mar nos sintamos en calma, en esos momentos somos capaces de sentir la energía positiva de los otros elementos.

      Por todo esto en el budismo se utiliza la respiración al meditar.

      El yoga nos devuelve a una respiración completa. Uno de sus medios son las asanas.

ASANAS

      Con las asanas (posturas de yoga) conseguimos centrar nuestra atención a través de algo muy cercano a nosotros, nuestro propio cuerpo. De esta manera resulta más fácil el camino hacia esa conexión que buscamos.
    Vamos despertando al realizar las asanas, despertando la plena consciencia. Solemos estar muy desconectados de nuestro cuerpo.

      Solo a nivel físico ya se consiguen enormes cambios.

      El más importante se percibe en la respiración. Las asanas abren espacios que hemos ido cerrando en nuestro interior. Volvemos a nuestro verdadero ser.


      La postura corporal sale muy beneficiada, tomamos consciencia de la posición de nuestro cuerpo. Dejamos de cerrarnos y bloquearnos. Si nuestro cuerpo no está en su posición natural la respiración no puede realizarse por completo, nuestros órganos internos sufren por la presión para la que no están preparados, la circulación no puede fluir…

Aparte de beneficiarse a nivel locomotor con el cambio de la postura, también la circulación fluye mejor por el efecto de las asanas.

 

 

 

 

 

 











Conseguimos más fuerza, más vitalidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 





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